Chile y el efecto dominó de la adquirencia en la emisión

Según la Encuesta Nacional de Uso y Preferencias del Efectivo realizada por el Banco Central a finales del 2020, el pago en efectivo pasó a un segundo lugar, siendo las tarjetas de débito el método de pago más utilizado en Chile.

Si nos remontamos a la historia, específicamente a la emisión de tarjetas como lo conocemos hoy día, esta actividad da sus primeros pasos en los 50´s pero no es hasta inicio de los 80´s donde se automatiza la aceptación de pagos a través de los POS o terminales de punto de venta en comercios. Este hito, permitió la masificación de los pagos electrónicos. Esto cobra verdadera importancia puesto que dio pie al uso extendido de las tarjetas y por ende la aceptación de éstas en los comercios. Mas de 40 años después, siendo el efectivo aún el rey en muchas regiones del mundo, Chile da un enorme salto vanguardista al desplazar el efectivo sobre un pago electrónico.

Otro hito reciente y enormemente significativo en Chile fue la incorporación de cambios en la normativa de la industria de pagos, accionada por el Tribunal De La Libre Competencia (TDLC), el cual a través del Ministerio de Hacienda, activó profundos cambios en el ecosistema de pagos local y el rol de sus principales jugadores; donde conceptos como adquirente, intercambio, agregador, fintech y procesador eran menos comunes que los tradicionales conceptos asociados a la Banca como cuenta corriente, deposito, préstamo y tarjeta.

Pero ¿por qué este artículo habla
de un efecto dominó?


A partir del 2017, dentro de Chile se viene generando lo que llamo efecto dominó, el cual se puede definir como la acción de un cambio que origina otro similar a su lado, que a su vez causa uno similar y así sucesivamente por analogía con la caída de una hilera de fichas de dominó en posición vertical.

Lo que el Tribunal de la Libre Competencia accionó como ese “primer cambio” permitió que nuevos jugadores ingresaran a participar y aportar al ecosistema de medios de pago en Chile, generando así reglas nuevas, de manera que sean equivalentes y niveladas para todos los participantes del sistema.

Se integraron nuevos actores distinguiéndose claramente cada uno por su función: adquirentes (aquellos que manejan la relación con los comercios para la aceptación de tarjetas), emisores (quienes emiten los medios de pago, típicamente bancos, retailers y fintechs), los comercios y finalmente los usuarios de los medios de pago o personas. Es importante anotar que las principales Marcas de tarjetas internacionales (VISA®, Mastercard® y American Express®) entraron a tener un rol protagónico abriendo sus relaciones y acuerdos a más jugadores en el mercado, favoreciendo la competencia y facilitando el cumplimiento con las nueva normativa y regulación local.

Un ejemplo de lo que podría ocurrir en el futuro cercano en Chile, y manteniendo las dimensiones, fue lo que ocurrió en Brasil hace aproximadamente 10 años: un cambio en la normativa local disparó la apertura del mercado, el cual triplicó su volumen de procesamiento e integró nuevos jugadores que aportaron tecnología, especialización y competitividad. El modelo imperante eran 2 adquirentes mono-marca, y posterior a la apertura en el mercado, hoy día, Brasil cuenta con más de 21. Ello trajo como consecuencia un crecimiento en los emisores de tarjetas, llegando a ser más de 200 en el país.

La influencia de la adquirencia en la emisión ha sido muy marcada a través del tiempo: a mayor adquirencia mayor emisión, y viceversa. Según el SII (Servicio de Impuestos Internos de Chile), previo al inicio de la pandemia se registraban más de un millón de comercios en la economía formal y el único procesador adquirente que existía, reportaba aproximadamente 250.000 comercios afiliados. La brecha es de 3 veces la cantidad de comercios por atender, y entendemos que – en este escenario – es donde los nuevos jugadores con sus nuevos esquemas de pago propiciarán nuevas tecnologías y formas de interactuar entre comercios y personas, con el único objetivo de mejorar la experiencia de uso, logrando así una mayor frecuencia y por ende transaccionalidad.

Otra consecuencia del efecto dominó en Chile, es la universalización de los medios de pago. Al estar todos los participantes del ecosistema bajo los mismos estándares, las tendencias que diariamente vemos a nivel global, poco a poco se van convirtiendo en una realidad. Lo anterior debido a que las empresas que desarrollan estas tecnologías – empresas y procesadores como Evertec® – al estar bajo las mismas reglas globales, ven en Chile una opción para aportar y proveer innovación tecnológica en medios de pago al país.

El contexto anterior nos lleva a la actualidad, donde nos encontramos ante diversas tendencias en la industria con conceptos complejos y hasta a veces desconocidos como por ejemplo: pagos persona a persona, SmartPOS, aplicaciones de pago como Apple Pay, criptomonedas, biometría y pagos con QR, entre otras más, que ya iniciaron su incursión en el mundo financiero.

En definitiva, podemos decir que, gracias a estos cambios existentes, las nuevas formas de pago vinieron a revolucionar el intercambio de bienes que, con los años, y como ratificó la Encuesta Nacional de Uso y Preferencias del Efectivo, empieza a desplazar al efectivo como forma de pago preferente. Ahora, la gran pregunta es, ¿la adquirencia y los emisores, se mueven igual de rápido que la industria y las demandas de los usuarios?

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